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Guía Hydro: Identificación de las enfermedades más comunes

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Las enfermedades que afectan al cultivo de chile no se presentan de forma generalizada en todo el país, van cambiando de región en región, sin embargo, es muy importante poder identificar a las más frecuentes de manera pronta y adecuada para realizar el control del problema de forma eficiente, evitando con estas acciones una reducción en la producción y especialmente en la calidad del fruto.

La producción de chile se ve amenazada por una gran cantidad de microorganismos, entre los cuales sobresalen bacterias, virus, nematodos y hongos. Patógenos que en muchas ocasiones, si no son controlados de manera pertinente pueden llegar a generar pérdidas significativas y en algunos casos totales, limitando a futuro las zonas donde se cultiva, la cantidad cosechada, además de la calidad.

Por lo tanto, lo mejor que podemos hacer para reducir las pérdidas económicas y evitar una disminución en los rendimientos en nuestro cultivo, es conocer bien a la enfermedad, específicamente sus síntomas, cómo se comporta ante ciertas condiciones ambientales, así mismo la mejor manera de prevenir y controlar su aparición.

Principales enfermedades.

Cenicilla.

- Patógeno.

Esta enfermedad es causada por el hongo Leveillula taurica y además del chile, daña a otros cultivos de importancia agrícola como: jitomate, algodón, cebolla y berenjena.

- Síntomas.

Este tipo de cenicilla inicia su desarrollo sobre las hojas de la parte baja de la planta y como se va desarrollando va ascendiendo hasta llegar a las más jóvenes.

Se presenta como unas pequeñas manchas de color blanco con una especie de polvillo blanco sobre las hojas, llegando a afectar tallos y frutos, en casos severos puede haber necrosis de todos estos órganos.

El follaje afectado comienza a tornarse clorótico, es el primer indicio de su aparición, después toma un color gris claro o café y es cuando la planta comienza a perder sus hojas.

Las orillas de las hojas toman la forma de una cuchara, dejando ver por debajo de ellas el hongo, esto nos indica que se está comenzando a reproducir.

Los efectos de la cenicilla sobre el cultivo van desde golpes de sol y un menor número de frutos, además de ser muy pequeños.

 

- Condiciones que favorecen su aparición.

En climas secos la enfermedad provoca defoliaciones fuertes, no obstante es más común su incidencia en climas húmedos.

Los daños más severos se presentan cuando el clima es cálido y seco.

La humedad ambiental para que germinen las esporas del hongo van desde 0 hasta 100%, siendo la óptima para el día del 85% y por la noche del 90 al 95%.

El rango de temperatura es muy amplio, comenzando a presentarse cuando las temperaturas van de los 10 hasta los 35 °C, pero la óptima es entre los 15 y 25 °C.

- Manejo de la enfermedad.

Es muy importante estar al tanto de las condiciones ambientales y realizar inspecciones continuas para poder determinar el mejor momento para realizar alguna fumigación preventiva o curativa.

Tizón temprano o ancha foliar por alternaría.

 

- Patógeno.

Este problema fitosanitario es provocado por el hongo Alternaria spp.

- Síntomas.

La aparición de la enfermedad se puede notar por la formación de unas lesiones circulares de 0.5 mm de diámetro, aproximadamente.

Las manchas generadas tienen un aspecto acuso y como va evolucionando la enfermedad tienden a tomar un color café oscuro en el centro, rodeadas de un anillo verde o amarillo.

La infección es dinámica y las lesiones aumentan rápido de tamaño, pasando de 0.5 mm hasta 20 mm o más. En este momento las lesiones se desarrollan sobre toda la hoja y los anillos ya de color oscuro, esto nos dice que la enfermedad comenzó a propagarse de manera más agresiva.

En infestaciones fuertes puede haber una caída severa de las hojas, iniciando en las de la parte baja.

La pérdida de hojas resultado del ataque de Alternaria, reduce la calidad del fruto y el rendimiento.

 

-Condiciones que favorecen su aparición.

Con humedades ambientales superiores a 90%, alternaria encuentra las mejores condiciones para desarrollarse, así mismo cuando las hojas tienen agua sobre ellas aún con humedades ambientales no tan elevadas.

Se puede diseminarse desde los 2 hasta los 30 grados, teniendo como temperaturas óptimas entre los 15 y 28 °C.

En consecuencia, si la humedad relativa es alta, sumada a días muy cálidos, el riesgo de infección es mayor.

- Manejo de la enfermedad.

Evita la acumulación de residuos en las cercanías del cultivo.

Si la enfermedad ya está presente, debes cambiar constantemente de ropa para evitar su diseminación.

Realizar fumigaciones semanales en cuanto se presenten las condiciones para su aparición.

Evita mojar el follaje y salpicaduras por agua.

Damping off.

 

- Patógeno.

Esta enfermedad es uno de los problemas más habituales durante la germinación y la producción de plántula para trasplante, generada por varios hongos entre los que se encuentran: Fusarium, Pythium, Rhizoctonia y Phytophthora.

- Síntomas.

Los daños ocasionados por el damping off los podemos dividir en dos tipos:

Cuando se presenta antes o durante germinación, el ataque de los hongos evita este proceso o bien cuando comienza a emitir la raíz provoca la pudrición de la semilla, todo esto antes de la emergencia de los cotiledones.

Las lesiones presentadas después de la emergencia de la plántula, son cotiledones con daños necróticos, la raíz de igual manera presenta una necrosis.

Sin embargo, la característica principal y la cual te puede ayudar a identificarla rápidamente, son los daños en la base del tallo, un estrangulamiento que provoca un marchitamiento, la caída de la plántula y posterior muerte.

- Condiciones que favorecen su aparición.

La humedad excesiva en el sustrato.

Sustratos o suelos con un mal drenaje y textura pesada.

Humedad ambiental elevada, superior al 60%.

Temperaturas entre los 18 y 24 °C.

Poca luminosidad.

Altas densidades de siembra.

- Manejo de la enfermedad.

Se aconseja desinfectar los sustratos utilizados para germinación y especialmente si se va a utilizar tierra.

Los riegos deben ser ligeros y espaciados para evitar la acumulación excesiva de humedad en el sustrato.

Si el problema se ha comenzado a presentar, lo mejor es reducir los riegos considerablemente para frenar el avance de la enfermedad.

Durante todo el proceso de producción se debe estar al tanto de los semilleros y cuando se note alguna plántula con apariencia marchita se debe retirar.

Al momento del trasplante, si hay algunas con daños en la base del tallo, debe descartarse.

Recomendaciones generales para evitar la diseminación de enfermedades.

Desinfecta todas las herramientas utilizadas y las manos después de tocar una planta.

Eliminar las malezas de los alrededores del cultivo y no dejar el establecimiento de malezas cuando no hay cultivo, ya que funcionan como hospederas durante este tiempo.

Fertiliza adecuadamente tu cultivo, una planta débil es susceptible a sufrir el ataque de una enfermedad.

Es muy importante usar variedades resistentes y semillas sanas..

Reduce la densidad de plantación, para permitir una mejor circulación de aire y no se acumule la humedad relativa.

Realizar podas de hojas y frutos enfermos.

El poder identificar visualmente a una enfermedad, representa una ayuda importante, pero si sumanos a lo anterior el conocer las condiciones ambientales que favorecen su aparición y las prácticas que podemos implementar para reducir su incidencia o presencia, tendremos las herramientas necesarias para reducir al mínimo sus daños.

¡Esperamos que esta guía te sea de gran ayuda!